Nota: leer en tono tranquilo de hipnotizador medio dormido. A la gente le gustó jeje.
Olvídese del futuro bonito con los autos voladores, la familia Robinson siempre sana y salva y, especialmente, de la comida rápida.
Olvídese de los animales, el perro lindo que venía a recibirlo, el loro que picoteaba el silencio con sus repeticiones y el típico “cierra el pico”.
¿Pensaba en robots, tal vez? Amigo mío, eso quedó en el pasado, pasó a la historia, chau, hasta nunca.
Probablemente lea usted esto y se asombre al ver que no hay ninguna Matrix, o se impresione al descubrir que no va poder oír nunca el tan querido “Mr. Anderson” de un Smith real.
Para los artistas, la música se habrá perdido, no habrá comics, la famosa Mona Lisa y las otras obras de arte serán cenizas del pasado. Las películas no se volverán realidad y todo papel con tinta o escritura en él arderá en llamas.
La verdad más terrible es para el capitalismo, la política y el sistema judicial: no habrán políticos, ni abogados. El comunismo estará por doquier, pese a lo que el tío Sam hizo, haga o hará.
Los hippies ganarán todas las guerras... No habrán guerras.
Las arañas tejerán telas más resistentes... No habrán arañas.
Las personas comerán en restaurantes lujosos... No existirá el lujo, no habrán restaurantes, y las personas serán cosa del pasado.
La contradicción será eterna mientras no haya contradicción, y si esto contradice a la idea original de la contradicción, será cierto que hay una contradicción.
Tal vez usted, lector carismático, leyendo esto, se harte de lo que va a haber, pero no va a haber, y pida respuestas concretas que tengan algo de sentido. Eso sería lógico, y puede usted tomar el simple camino de la triste sabiduría o el de la feliz ignorancia.
Tal vez usted elija el último, y eso sería lógico, así que se deberán resolver unos cuantos interrogantes más.
Si preguntaba por Elvis, le diré que nadie lo conocerá en un futuro.
Si lo que quería saber era si habría mariposas, yo le diré que sí y que no.
En un análisis detallado, usted se dará cuenta de que el futuro es mucho tiempo, por lo que lo puede haber mariposas, pero no habrán luego. Si el lector especificara un poco más, tal vez podríamos guiarlo por un mejor camino.
Recuerde que en el pasado no había mariposas, y sí habían, pero no estamos acá para discutir el pasado, sino el futuro. El futuro en un futuro próximo o lejano será como el pasado en un pasado próximo o lejano. Verá usted, el tiempo es como un círculo. Un círculo podría ser un segmento cerrado en sí mismo, ¿verdad? Si tomamos a ese segmento como el tiempo, y a sus extremos como pasado y futuro, en la realidad, el tiempo se cierra en sí mismo, por lo que un futuro será igual a un pasado. El inicio será igual al final. Pero como no conocemos ni el principio ni el fin, no podemos saber si eso es cierto.
Usted dirá ahora que sí conocemos al inicio: el Big Bang, el gong chino del universo, pero yo ahora le pregunto: ¿por qué sucedió? ¿Había algo antes del Big Bang? ¿Está seguro de ello? Y luego usted dirá que todo fue porque Dios quiso que fuera, que no podía haber nada antes del Big Bang porque fue el inicio de todo y que sí está seguro de ello. Entonces yo le presentaré una teoría que en un futuro podría comprobarse (recordemos que yo hablo del futuro y el lector carismático está del lado del pasado): Dicen que el Big Bang es el inicio del universo. Bien, es el inicio del universo... ¿Había algo antes del universo? ¿Tal vez otro universo? Ahora mire los agujeros negros. ¿No cree usted que pueden ser mini-universos? Su respuesta será probablemente un duro y seco “No”, pero yo le haré preguntas para demostrarlo, que usted no va a poder responder del todo, y se quedará con la duda.
Entonces ahora comprende: El futuro es una eterna duda, así como el pasado. Pero no estoy yo aquí para hablar del pasado, sino del futuro. Ha tomado el camino de la feliz ignorancia, y ahora es tiempo de ir a una triste sabiduría.
Sugiero que usted se preocupe más por el presente que por el futuro. El futuro está por verse, mientras que el presente se está viviendo. Deje que el tiempo mueva sus cuerdas y lo haga actuar como una marioneta, o lo deje como un maniquí inmóvil.
Si usted elige este camino, notará que el futuro es una muerte o vida eterna, donde todo es para bien o para mal. Por esa razón usted, lector carismático, aprenderá una lección muy importante, y no estoy hablando de círculos que forma el tiempo consigo mismo, sino del presente.
Aunque mi misión haya sido la de advertirlo del futuro, yo le daré a usted un consejo amistoso: Si se preocupa tanto por el futuro que vendrá, vaya a dormir que, cuando despierte, estará ahí.
Si no tiene ganas de dormir, entonces será claro que un buen libro puede llevarlo rápidamente al futuro con una dosis de entretenimiento. Si no le gusta leer, entonces no tengo idea de qué hace leyendo este párrafo número veintidós, y lo más probable es que usted vaya a mirar la tele y sintonice el partido de los domingos, o vea Susana en Telefé como hará todos los días. Así que vaya y participe de los concursos a ver si gana algo en algún momento
Si nada de lo anterior usted tiene ganas de hacer, o no puede hacer por motivos específicos, entonces tome un sobre y coloque en él unos mil pesos (si es más, mejor) y deposítelos en una cuenta de Suiza que luego le diré.
Si usted ha sido capaz de realizar tal cosa, entonces saldrá a la luz quién es en realidad, y este pedazo de papel le servirá de catarsis y posible psicólogo. Así que siéntese en un sillón con un cuaderno de considerables hojas y comience a autorelatarse su vida.
En caso contrario, salte con las puntas de los pies y trate de tocar el techo. Si lo logra, participe en un torneo de salto en alto, que capaz pueda ganar algo. Si no quiere saltar, entonces es claro que usted ha perdido el niño que llevaba dentro, y no valdrá la pena seguir leyendo. Si no puede alcanzar el techo, entonces hágase un poco de trampa y ponga una silla, así se sentirá mejor.
Usted pensará ahora por qué estoy dándole estos consejos. El tema es claro, lo que yo intento es hacer que pueda ir al futuro mediante el entretenimiento de este divertido proceso que le estoy explicando. Si no ha entendido nada hasta ahora, le sugiero que vea a un especialista en psicología.
Esos son mis consejos. Tómelos o déjelos, pero ya le advertí de que el futuro será muy malo como para tenerlo en un presente. Deje que el tiempo continúe jugando que algún día usted podrá vengarse y reírsele en la cara. Si piensa en eso, entonces es claro que debe ir a dormir ahora... Por eso, lector carismático, siga soñando... Siga soñando.
Olvídese del futuro bonito con los autos voladores, la familia Robinson siempre sana y salva y, especialmente, de la comida rápida.
Olvídese de los animales, el perro lindo que venía a recibirlo, el loro que picoteaba el silencio con sus repeticiones y el típico “cierra el pico”.
¿Pensaba en robots, tal vez? Amigo mío, eso quedó en el pasado, pasó a la historia, chau, hasta nunca.
Probablemente lea usted esto y se asombre al ver que no hay ninguna Matrix, o se impresione al descubrir que no va poder oír nunca el tan querido “Mr. Anderson” de un Smith real.
Para los artistas, la música se habrá perdido, no habrá comics, la famosa Mona Lisa y las otras obras de arte serán cenizas del pasado. Las películas no se volverán realidad y todo papel con tinta o escritura en él arderá en llamas.
La verdad más terrible es para el capitalismo, la política y el sistema judicial: no habrán políticos, ni abogados. El comunismo estará por doquier, pese a lo que el tío Sam hizo, haga o hará.
Los hippies ganarán todas las guerras... No habrán guerras.
Las arañas tejerán telas más resistentes... No habrán arañas.
Las personas comerán en restaurantes lujosos... No existirá el lujo, no habrán restaurantes, y las personas serán cosa del pasado.
La contradicción será eterna mientras no haya contradicción, y si esto contradice a la idea original de la contradicción, será cierto que hay una contradicción.
Tal vez usted, lector carismático, leyendo esto, se harte de lo que va a haber, pero no va a haber, y pida respuestas concretas que tengan algo de sentido. Eso sería lógico, y puede usted tomar el simple camino de la triste sabiduría o el de la feliz ignorancia.
Tal vez usted elija el último, y eso sería lógico, así que se deberán resolver unos cuantos interrogantes más.
Si preguntaba por Elvis, le diré que nadie lo conocerá en un futuro.
Si lo que quería saber era si habría mariposas, yo le diré que sí y que no.
En un análisis detallado, usted se dará cuenta de que el futuro es mucho tiempo, por lo que lo puede haber mariposas, pero no habrán luego. Si el lector especificara un poco más, tal vez podríamos guiarlo por un mejor camino.
Recuerde que en el pasado no había mariposas, y sí habían, pero no estamos acá para discutir el pasado, sino el futuro. El futuro en un futuro próximo o lejano será como el pasado en un pasado próximo o lejano. Verá usted, el tiempo es como un círculo. Un círculo podría ser un segmento cerrado en sí mismo, ¿verdad? Si tomamos a ese segmento como el tiempo, y a sus extremos como pasado y futuro, en la realidad, el tiempo se cierra en sí mismo, por lo que un futuro será igual a un pasado. El inicio será igual al final. Pero como no conocemos ni el principio ni el fin, no podemos saber si eso es cierto.
Usted dirá ahora que sí conocemos al inicio: el Big Bang, el gong chino del universo, pero yo ahora le pregunto: ¿por qué sucedió? ¿Había algo antes del Big Bang? ¿Está seguro de ello? Y luego usted dirá que todo fue porque Dios quiso que fuera, que no podía haber nada antes del Big Bang porque fue el inicio de todo y que sí está seguro de ello. Entonces yo le presentaré una teoría que en un futuro podría comprobarse (recordemos que yo hablo del futuro y el lector carismático está del lado del pasado): Dicen que el Big Bang es el inicio del universo. Bien, es el inicio del universo... ¿Había algo antes del universo? ¿Tal vez otro universo? Ahora mire los agujeros negros. ¿No cree usted que pueden ser mini-universos? Su respuesta será probablemente un duro y seco “No”, pero yo le haré preguntas para demostrarlo, que usted no va a poder responder del todo, y se quedará con la duda.
Entonces ahora comprende: El futuro es una eterna duda, así como el pasado. Pero no estoy yo aquí para hablar del pasado, sino del futuro. Ha tomado el camino de la feliz ignorancia, y ahora es tiempo de ir a una triste sabiduría.
Sugiero que usted se preocupe más por el presente que por el futuro. El futuro está por verse, mientras que el presente se está viviendo. Deje que el tiempo mueva sus cuerdas y lo haga actuar como una marioneta, o lo deje como un maniquí inmóvil.
Si usted elige este camino, notará que el futuro es una muerte o vida eterna, donde todo es para bien o para mal. Por esa razón usted, lector carismático, aprenderá una lección muy importante, y no estoy hablando de círculos que forma el tiempo consigo mismo, sino del presente.
Aunque mi misión haya sido la de advertirlo del futuro, yo le daré a usted un consejo amistoso: Si se preocupa tanto por el futuro que vendrá, vaya a dormir que, cuando despierte, estará ahí.
Si no tiene ganas de dormir, entonces será claro que un buen libro puede llevarlo rápidamente al futuro con una dosis de entretenimiento. Si no le gusta leer, entonces no tengo idea de qué hace leyendo este párrafo número veintidós, y lo más probable es que usted vaya a mirar la tele y sintonice el partido de los domingos, o vea Susana en Telefé como hará todos los días. Así que vaya y participe de los concursos a ver si gana algo en algún momento
Si nada de lo anterior usted tiene ganas de hacer, o no puede hacer por motivos específicos, entonces tome un sobre y coloque en él unos mil pesos (si es más, mejor) y deposítelos en una cuenta de Suiza que luego le diré.
Si usted ha sido capaz de realizar tal cosa, entonces saldrá a la luz quién es en realidad, y este pedazo de papel le servirá de catarsis y posible psicólogo. Así que siéntese en un sillón con un cuaderno de considerables hojas y comience a autorelatarse su vida.
En caso contrario, salte con las puntas de los pies y trate de tocar el techo. Si lo logra, participe en un torneo de salto en alto, que capaz pueda ganar algo. Si no quiere saltar, entonces es claro que usted ha perdido el niño que llevaba dentro, y no valdrá la pena seguir leyendo. Si no puede alcanzar el techo, entonces hágase un poco de trampa y ponga una silla, así se sentirá mejor.
Usted pensará ahora por qué estoy dándole estos consejos. El tema es claro, lo que yo intento es hacer que pueda ir al futuro mediante el entretenimiento de este divertido proceso que le estoy explicando. Si no ha entendido nada hasta ahora, le sugiero que vea a un especialista en psicología.
Esos son mis consejos. Tómelos o déjelos, pero ya le advertí de que el futuro será muy malo como para tenerlo en un presente. Deje que el tiempo continúe jugando que algún día usted podrá vengarse y reírsele en la cara. Si piensa en eso, entonces es claro que debe ir a dormir ahora... Por eso, lector carismático, siga soñando... Siga soñando.
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