¿Qué hace que alguien sea una leyenda? ¿Algún acto
heroico, una habilidad única, un aspecto destacable? Husky era un runner de
alma. No corría para llegar primero, sino por el mero hecho de sentir que
estaba cortando el aire. No saltaba para llegar más alto, sino por el breve
momento que le permitía creerse que volaba.
La joven leyenda no conocía realmente su potencial
ni sus límites cuando todo empezó.
El Dr. Rojo se había presentado. Dijo que venía de
muy lejos, buscando un lugar tranquilo para su investigación. No parecía que
fuera a causar problemas, por eso le permitieron quedarse, pero la hospitalidad
tuvo su precio.
Un día, Husky descubrió una instalación. Su
ubicación la mantenía en secreto, y por ello parecía ser importante. No pudo
explorar mucho pero suponía que era la base del Dr. Rojo
Tiempo después, se encontró con él, volando en su
jetpack con sus lentes de sol cubriéndole los ojos. El Dr. estaba hurgando en
su casa. Apenas lo vio, Husky llamó su atención y preguntó qué estaba haciendo.
Como respuesta, Rojo sacó dos pistolas y empezó a disparar.
Husky se puso a cubierto y su enemigo aprovechó
para huir. Luego de oírlo irse, empezó a revisar qué era lo que estaba
buscando. Cuando se dio cuenta que ya no estaba, un único pensamiento cruzó su
mente: recuperarlo. Y sabía adónde tenía que ir para ello.
Se preparó, buscando su equipo de runner. Se
dirigió a toda velocidad a las instalaciones que había encontrado. No podía
ganarle al jetpack, pero tampoco iba a dejarse vencer tan fácilmente. No sabía
qué enfrentaría allí, ni cómo podría vencer al Dr. en su territorio, pero no le
importaba. Nada le importaba, sólo recuperarlo.
A cualquier costo.
Llegó a las instalaciones y atravesó puertas y
pasillos interminables. Algunos tenían traicioneras espinas, otros requerían de
su habilidad para atravesar obstáculos. Muchos eran sencillamente vacíos y
aburridos. Pero había una pregunta que lo mantenía alerta en cada paso, en cada
salto: ¿Dónde estaba la seguridad?
–Lleven los suministros a la parte inferior.
–¡A la orden!
Husky se detuvo un momento, buscando un lugar para
esconderse. Esperaba que hubiera gente en el lugar, pero la sorpresa se hizo
sentir de todas formas.
Luego de un momento de no escuchar pasos ni señales
de vida, decidió buscar el origen de la conversación. Guiándose por lo que
recordaba, se dirigió a una puerta, donde halló una radio en el suelo. La
levantó y apagó. No quería que supieran que estaba ahí por estar escuchándola.
Decidió que la prendería en intervalos, cuando creyera que no habría nadie
cerca, y se dispuso a seguir el camino.
En cierto momento, Husky activó un sensor.
Inmediatamente después se desplegó una defensa lanzamisiles que empezó a
disparar. Esquivando como pudo, logró atravesar el corredor hasta doblar en una
esquina.
Las alarmas empezaron a sonar, probablemente debido
a la activación de la defensa. No había forma de haberlo evitado, tarde o
temprano iban a descubrir que alguien que no habían invitado estaba corriendo
por los pasillos. Las instalaciones ahora sabían que tenían un intruso y la
seguridad que tanto Husky ponía en duda parecía que iba a empezar a mostrarse.
–El intruso es ágil. Puede evadir las espinas y los
misiles.
–Yo digo que hay que liberar a la bestia y probar
su poder.
–El Núcleo se encuentra en etapa de prueba. No está
preparado para la tarea.
–La última vez que lo probamos casi nos mata...
–…
–Si es uno solo, podemos con él. Los que estén de
acuerdo, nos vemos en Ingeniería. Hora de probar la capacidad ofensiva de los
exoesqueletos.
–Enterado, cambio y fuera.
Husky apagó la radio. Había escuchado suficiente (y
también ese fue el final de la conversación). No quería hacerlo tan temprano,
estaba guardándose para el Dr. Rojo, pero la situación había cambiado: iba a
tener que hacerse camino por la fuerza.
En su camino encontró varios exoesqueletos
controlados por operarios. Por suerte eran lentos y poco ágiles, por lo que se
aprovechó de eso. Luego de destrozar el último de un grupo de tres, el que lo
controlaba tuvo el valor de preguntar quién era, por qué estaba haciendo todo
esto.
Husky se detuvo, dándole la espalda y contestó:
–El Dr. tomó algo de mi, algo preciado.
Dejó que pasara un momento de silencio y continuó:
–Vine a buscarlo y ustedes no van a detenerme.
Y corrió, como si fuera el viento.
Mientras hacía walljumping para llegar al tope de
una estructura, alcanzó a divisar al Dr. con su Jetpack, avanzando cerca de las
espinas y pasando por al lado de las trampas sin que se volvieran en su contra.
"Deberá tener alguna especie de control", pensó y se dispuso a atravesar
la sala como sólo Husky podía hacerlo.
Rojo estaba cerca, y no iba a escapársele.
Llegó a una habitación con mucho espacio y varios
vidrios azules que dividían el lugar en dos. Permitían ver quién estaba del
otro lado, en un escritorio, sentado y tipeando en su máquina.
–Dr. Rojo...
Husky no pudo contenerse y saltó, tratando de
romper con el golpe aquel vidrio que lo separaba de su enemigo.
Rojo rió y continuó tipeando.
–Es un escudo, no atravesable por ningún arte del
que creas tener control.
–¿Dónde está?
–Vas directo al punto, veo. La cuestión es que ya
no está.
–Miserable... –dijo y cerró el puño.
–¿Tanto valor tenía?
–Era único, el último de su clase... ¡Y era mio!
–Noto bastante obsesión por tan poca cosa.
–¡No tenías que hacerlo!
–Ah, claro, porque si me presentaba a tomar el té y
lo pedía amablemente me lo ibas a dar.
–¿Sabías que estaba en mi poder?
–Yo sé muchas cosas, Husky. Simplemente sé.
Se levantó de su asiento, tomó el Jetpack, las
pistolas y continuó.
–La cuestión es que estás con nosotros, y voy a
aprovecharlo.
Debió presionar algún botón en alguna parte ya que
una voz confirmó la acción, la terrible acción que ni Rojo ni Husky podían
comprender en ese momento:
–Núcleo en línea.
–Me encantaría quedarme a jugar, pero estoy ocupado
y este no es un buen momento. Si vas a perseguirme o no, en cualquier caso lo
mejor es que corras. Acabo de soltar el terror y este lugar ya no es seguro.
>>Voy a estar observándote, mientras recuerdo
tener tu preciado objeto en mi poder. Era único, sin duda...
Y se alejó, desactivando los escudos antes. Husky
corrió pero no pudo alcanzarlo. Un gran precipicio lo separaba de Rojo, uno que
no podía cruzar. Tenía que buscar otro camino.
Volvió a apretar el puño, y con su ira contenida
dijo para sí:
–Ya te voy a atrapar, y vas a pagar por esto...
–A todo el personal, este es el Capitán. El Núcleo
acaba de ser activado. Diríjanse a la zona inferior de las instalaciones para
iniciar la evacuación. Los transportaré personalmente en la nave de suministros.
–Capitán Slutzky, ¡está pasando otra vez!
–¿A qué se refiere?
–El Núcleo está tomando control de los sistemas de
seguridad. Incluso desmanteló niveles enteros y está generando unos nuevos...
Parece estar jugando con este lugar.
–El Dr. Rojo aseguró que esta vez estaría
controlado. La evacuación es parte del protocolo, así que mejor deje de espiar
lo que hace y veámonos en la zona previamente dicha. Cambio y fuera.
La radio quedó en silencio.
“¿Qué significa que pueda crear y desmantelar
niveles?” se preguntó Husky. “¿Qué hacía tan temido al Núcleo? ¿Es la razón por
la que Rojo decidió crear las instalaciones?”
–A todo el personal, este es el Capitán con una
advertencia. Recibí varios informes de trampas que están presentando
desperfectos. Por favor, sean prudentes y mantengan distancia. Algunas están
activándose aún con personal autorizado en el área.
–¡Sabía que era una pésima idea volver luego del
desastre que causó el Núcleo en las viejas instalaciones!
–¡No debimos confiar en Rojo otra vez!
–Por favor, no sabemos si el Núcleo tiene algo que
ver con esto. No creamos rumores que difundan el pánico y el miedo, sólo...
Vayan al área de evacuación, y traten de no activar nada en el camino.
Husky acababa de ver gente corriendo en los
pasillos de la instalación. Algunos le prestaron atención, otros no. Todos
corrían, alejándose de una dirección en común. En cierto momento, el lugar
empezó a temblar, el suelo abajo de sus pies se abrió y la gravedad hizo lo
suyo.
Evitando el final, puso en práctica sus habilidades
y logró llegar a tocar piso sin morir en el intento. Prendió la radio para ver
qué estaba pasando y mientras caminaba buscando una salida se dio cuenta de
algo: este lugar era diferente...
–A todo el personal, este es el Dr. Rojo. El Núcleo
acaba de empezar la segunda fase de su inicialización. Sugiero que se alejen de
los pasillos, de las habitaciones, de los niveles y de la maldita instalación.
Ya no me son útiles.
–¿A
qué se refiere Doctor?
–Me refiero, Capitán, a que si quiere salir con
vida del lugar, ahora es un buen momento.
–¡Todavía hay gente que no llegó al punto de
encuentro!
–Me lo dijeron la vez anterior, sí. Y sobrevivieron
entonces porque la persona al mando hizo lo que debía. Usted haga lo que
quiera, Capitán Slutzky, la decisión pesará en su memoria, o tal vez no tenga
esa suerte. Rojo fuera.
–¡Confiamos en usted! ¡.. confié en usted! Si salgo
de este lugar, ¡considérese enterrado!
–A todo el personal, este es el Capitán. Salimos en
diez minutos, así que si quieren salir, apúrense, o serán parte de la sesión de
disparos.
–Increíble cómo cambió luego del mensaje de Rojo –pensó
Husky, mientras corría por ese extraño nivel.
Ahora el suelo se intercalaba entre uno de verdad y
esos vidrios azules. Daba la impresión de que en cualquier momento los escudos
se desactivarían y caería al vacío. Para colmo, en varias ocaciones un bloque
cayó del techo y estuvo cerca de no poder contarlo.
Se detuvo un momento para tomar aire y se quedó
mirando la radio. Ya habían pasado cinco minutos.
–No parece que tenga mucho tiempo, Capitán –dijo la
voz del Dr.
–¡Rojo! ¿Cuál es tu problema? ¿Por qué hacés todo
esto?
–Supongo que me sentía solo; nunca tuve un amigo,
¿sabe? Desde chico siempre me trataron mal. ¿No quiere ser mi amigo?
–¿Es una broma?
–Una broma lo haría reir: había un tipo que era tan
borracho, pero tan borracho que le decían "genio", porque cada vez
que destapaban una botella siempre aparecía... Ahhh, sabía que tenía que haber
sido comediante. Pero eso ya no importa, el pasado quedó atrás, ¡hola glorioso
presente! Tiene que vivirlo más seguido, Capitán, aunque no es que tenga mucho
tiempo para eso...
–¿A qué se refiere?
–Ah, ¿no le conté? ¡Felicidades! El Núcleo lo ha
elegido para una misión.
–¿Una misión?
–¡Usted es la misión! El Núcleo ha decidido que es
una amenaza y debe ser eliminado. Un gran honor, ya que es el primero. En
general no decide estas cosas, simplemente ocurren.
–Lo lamento Dr., nosotros ya nos vamos.
–Sé que estas escuchando esto, Husky. Yo lo haría,
es la parte divertida del show.
Sonidos de metralletas disparando empiezan a sonar
por la radio. Luego, el inicio de un fuego, y entre todo eso, los gritos
desesperados de las personas que estaban enfrentando su final.
–Atención, Husky, atención, ya que eso es lo que te
espera...
Mientras maldecía al Dr. Rojo, el cada vez más
cercano sonido de avance de varias orugas –como las de un tanque quizás–
precedió a una clara voz robótica que se hizo escuchar sin gritos de fondo, ni
armas disparándose:
–Objetivo terminado.
Y momentos después, una serie de misiles cortó la
transmisión de esa radio...
Corrió por los pasillos, pensando en lo que había
ocurrido.
–Que me arrebataras algo es una cosa, pero esto...
Uno simplemente no hace...
Una serie de bloques cayó del techo, formando una
escalera y tapando el camino por el que vino. Del otro lado, apareció uno de
los nuevos guardias del lugar.
Era alto, tenía dos metralletas –una en cada brazo–
y sus ruedas como las de un tanque.
Tardó en abrir fuego, tiempo que Husky aprovechó
para subir por los bloques caídos a la sección superior.
Siguió corriendo un poco más, mientras escuchaba en
la radio al Dr. Rojo hablando del nuevo mundo que fundaría sobre las cenizas
del viejo. "Como un fénix", decía.
Ahora quería tenerlo enfrente más que nunca.
–Sé que estás ahí, runner. Más cerca de mi, sí. Es
la idea, de hecho, encontrarnos para poder medir tus habilidades. Detestaría
que te pierdas o te eliminen, por lo que te daré algo de información.
–El Núcleo es capaz de crear y mejorar armamento
reciclando partes que no se usan. Habrás notado que la instalación tiene un
aspecto distinto de los primeros pasillos por los que habrás cruzado. Son estas
partes las que usa para fabricar los tanques y niveles.
–Está poniéndote a prueba, quiere saber qué tanto podés
resistir. Cada desafío a partir de ahora será más difícil que el anterior, y la
innovación empieza ahora.
–Hay un nuevo tipo de misil cuya eficacia
desconoce. Ahí es donde entra tu habilidad. Ah, y cuidado con la apertura y
cierre de los escudos, suele ser mortal.
–Te estaré observando en estas últimas pruebas.
Rojo fuera.
“No sé si este lugar se está viniendo abajo o si se
viene abajo porque yo estoy ahí” pensaba Husky mientras descansaba.
Era un largo recorrido desde que entró, buscando
recuperar lo suyo. Ahora no podía dejar de creer que estaba ahí por otra razón,
una más superior y que quizás nunca comprendería. Pero ya no importaba, nada
importaba salvo hacer pagar al Dr. Rojo por sus crímenes.
Ahora quería creer que todo tenía una razón, que
había algo, un destino tal vez. Algo que hiciese querer la existencia de un
mañana. Un sueño para conquistar y hacer realidad. Siempre quiso correr, por
varias razones, pero principalmente porque se sentía libre. Libre y en sintonía
con el mundo.
Siguió pensando un rato más, tratando de darle
sentido a la situación, pero no sabía cómo. Su voz soltó una frase:
–Cuando el mundo se cae ante tus pies, sólo queda
armar el camino con los escombros...
–Tu mayor prueba está cerca. El Núcleo armó el
nivel especialmente para vos. Por mi parte, estoy revisando los videos,
recordando cada momento con tu preciado objeto, hasta que dejó de existir,
mirando el show que tuvo al Capitán como estrella principal.
–En el fondo todo está relacionado. Imaginamos
situaciones impensables y tratamos de solucionarlas. Yo digo que a veces es
mejor dejar de imaginar y hacerlas realidad. Probar a los individuos, sacar su
verdadero yo. ¡Te sorprenderían los resultados!
Apagó la radio. No podía soportarlo más. Cuando lo
tenga en sus manos, no habrá Jetpack para escapar, pistolas para disparar ni
robots que lo defiendan.
Rojo había cruzado la línea que nadie debería
cruzar.
Y Rojo estaba cerca...
Atravesó una puerta y llegó una amplia habitación
que se iluminaba con cada paso que daba hacia adelante. Estaba lleno de esos
tanques, exoesqueletos y varias otras cosas que no sabía que eran. Parecían
estar saludando a Husky, como cuando los militares forman. A ambos lados del camino.
Las luces de atrás se iban apagando.
Las máquinas estaban ahí para ver su triunfo o su
fracaso, para saludar al enemigo.
–Que así sea. Les daré un show para grabar –dijo,
saliendo de la sala y deteniéndose para mirar hacia atrás.
Acto seguido, el lugar quedó a oscuras y la entrada
se cerró con la activación de un escudo.
–No hay necesidad de mirar atrás –se dio vuelta
hacia la serie de luces que indicaban cómo llegar–. Sólo hay un camino a partir
de ahora...
La habitación era parecida a aquella donde se
encontró por primera vez con Rojo. Tenía bloques sobresaliendo de las paredes,
espinas y algunos lanzamisiles desactivados, entre otras trampas que
probablemente estaban ocultas.
Este era el momento que había ansiado desde que
emprendió la búsqueda de su enemigo, y ahora estaba ahí, del otro lado del
escudo. Sentado y observando, esperando la primera movida...
–¡Rojo!
–Husky, estaba esperándote.
El Dr. se levantó, se puso su Jetpack y brevemente
rozó las pistolas en su cintura.
–¡Vas a pagar todo lo que hiciste!
–Estoy seguro de ello, pero te tomaste tu tiempo.
Si hubieses tardado más, me hubiese quedado dormido.
–Mataste a toda esa gente y me robaste la última
porción de chocolate que tenía.
–¡Era último de la isla! Definitivamente único.
Tengo el video, quería mostrártelo, quería que vieras cómo fue dejando este
mundo. Este juego del gato y el ratón termina acá.
–Ya es hora de que bajes ese escudo...
–Pero si me gusta charlar, ahora que ya no hay
nadie en este lugar, la única fuente de conversación interesante está del otro
lado. Así que... ¿Si llegaras a ganar esta pelea, cómo vas a escapar?
–Improvisaré, como siempre hago. Como hice para
llegar, así es cómo haré para irme.
–El Núcleo fue construido para reducir el mundo a
cenizas. Yo lo reconstruiría, obviamente, a mi imagen. Muera o no, ése es su
objetivo principal. Lo seguirá hasta las últimas consecuencias... Y sólo yo
puedo controlarlo.
–¿Esta es tu forma de rogar por tu vida?
–No estoy rogando, Husky. Hay dos formas de salir,
la primera, inaccesible ahora, es el hangar donde el pobre Capitán Slutzky
formó parte del testeo de armamento. La segunda está cruzando el corazón de la
instalación, peligrosa, interesante diría. Te obligará a enfrentarte con el
Núcleo, y su destrucción es necesaria para usar el control manual y abrir las
puertas que llevan a la salida.
–¿Por qué me estás diciendo esto?
–Sólo estoy haciendo la apuesta más interesante.
Sería una pena que ganes esta pelea y mueras por no conocer la salida.
Hubo un momento de silencio donde ambos se miraron
fijamente. Era la calma antes de la tormenta. La batalla estaba a punto de
empezar...
Rojo rompió
el silencio:
–¡Basta de charla! –dijo.
Tomó las pistolas y con la derecha le disparó a
algo atrás suyo. Mientras los escudos se desactivaban, soltó una última frase
antes de levantar vuelo:
–¡Es hora de jugar!
Las torretas se activaron, bloques y pedazos del
techo empezaron a caerse y Husky tuvo que correr para salvarse. Todo el lugar
estaba cayéndose. Rojo se había trasladado bien alto y estaba disparando. En un
momento, un misil casi logra dar en el blanco, pero fue destruido por uno de
los disparos.
Siguió escalando, ahora lejos del rango de los
lanzamisiles, y subió a la plataforma superior, donde el Dr. lo estaba
esperando. Esquivando las balas, corrió por la pared y saltó, llegando a una
parte superior donde un misil rastreador lo había lockeado. Ahí se dio cuenta
de la clave de la victoria, saltó hacia el vacío, se amortiguó con una pared y
se ubicó atrás de Rojo antes de que se diera cuenta.
Dio una vuelta en el aire, y cuando tocó el suelo
le pegó con tal fuerza que lo hizo volar. Husky lo observaba, de pie, con las
manos en la cintura mientras el Dr. se levantaba y se daba vuelta alzando las
pistolas para dar el golpe de gracia. Una explosión lo mandó a volar: el misil
que había sido activado encontró un blanco, e hizo lo suyo.
Con el Jetpack destruido y tirado en el suelo sin
mucha movilidad, Rojo vio acercarse a su enemigo:
–Espero que el test de eficacia te haya sido de
utilidad.
El Dr. concluyó:
–Al parecer tus habilidades sobrepasan las mías,
runner.
–No debiste subestimarme, Rojo.
–Nunca lo hice... Todo es parte del plan. Ahora el
Núcleo conoce tus movimientos. Sí, estuvo observando toda la pelea. Conoce tus
tiempos, tus posturas, la forma en cómo parecés volar por el aire, y lo puede
repetir mil veces hasta encontrar tus puntos débiles.
–Si no esperabas ganar, ¿por qué..?
–Tenía un sueño, quería que el mundo fuera
distinto, y quería ser yo el que le diera esa forma. Ahora no podré cumplirlo,
y todo va a ser destruido...
Hubo un silencio donde ninguno habló. El Dr.
parecía estar tomando conciencia de lo que iba a pasar.
–Y no habrá nadie para levantar los escombros. ¿Qué
es lo que hice..? Husky, ahora está en tus manos. El Núcleo debe ser
detenido...
–¿Ahora vas a ayudarme? No me esperaba que fueras
bipolar.
Rojo levantó
una pistola y Husky se puso a cubierto. El Dr. disparó al techo varias veces,
destrozando las cámaras de vigilancia.
–No quiero que escuche ni grabe esto... Yo no lo cree
de la nada, sólo lo estudié y mejoré. Tuve en mente que pudiera volverse en mi
contra, o que no pudiese controlarlo. Hay una serie de interruptores que hay
que presionar para iniciar la autodestrucción del lugar.
–¿Autodestrucción?
–La única forma de que el mundo sobreviva es si
esta instalación se viene abajo y con ella, el Núcleo. Es tu decisión...
El lugar empezó a temblar y varios pedazos de techo
comenzaron a caer.
–No hay mucho tiempo, ya se dio cuenta. El primer
interruptor está en el escritorio. Desactiva las cámaras y todo tipo de
vigilancia. Lo dejará ciego y dependerá de sus máquinas para saber dónde estás.
¡Rápido!
Varios pedazos del techo empezaron a caer, mientras
Husky corrió todo lo que pudo para llegar a él y presionarlo.
Rojo observaba desde el suelo. Su enemigo levantó
la mirada y preguntó:
–¿Cuál es el siguiente paso?
El Dr. le lanzó las pistolas y respondió:
–Tu intuición te guiará en tu camino. Es hora de
improvisar, a ver qué tan bien te sale. Buena suerte, runner...
Husky las tomó saltando y se alejó a la única
salida que veía. Mientras tanto, el lugar se vino abajo.
Se hizo el silencio. Todo estaba a oscuras. Los
escombros estaban por todos lados. Había varias pilas, y no parecía haber
movimiento.
Entonces, una mano con una pistola se hizo camino
en una de ellas. Su portador tenía una misión, detener al Núcleo antes de que
causara más estragos. No conocía su poder del todo, pero ahora estaba armado y
tenía la mente enfocada en su objetivo.
Sentía que ya no había desafío que no pudiera
cumplir, y este desafío iba a necesitar de todas sus habilidades:
Husky tenía que salvar al mundo...
No comments:
Post a Comment