Como es una costumbre que vengo teniendo hace algunos años -pero que el año pasado no tuve la osadía de realizar, vaya uno a saber por qué-, vengo a desearles una feliz navidad y un próspero año nuevo... A mi manera, je.
Para algunos, la navidad quizás sólo sea un día más del mes de diciembre, en el que la gente no trabaja y se queda en su casa viendo películas del tema, o sale con amigos o familiares por ahí. Para otros, quizás sea un día en el que suelen aparecer regalos cerca del árbol, un día para repartir alegría al final del año -sombrío para algunos-. Tal vez sólo indica un pre-año nuevo, que en una semana terminaremos de escribir un ocho al final de la fecha y empezaremos a escribir un nueve, que ambos días comparten la misma tradición de pintar el cielo.
Más allá de la magia que representaba de niños esperar este día, rogando que Papá Noel apareciese y te entregara el regalo en persona. La magia de ir a ver el cielo lleno de colores, volver y hallar el árbol con regalos. Está también la magia de pintar el firmamento, de decorarlo con sonidos y luces que se extinguen y que requieren una renovación. El arte de lanzar una pincelada de amarillo, para luego verla estallando en un verde visible en varios lugares de la ciudad que se expande y se borra.
Creo que todos tenemos un pequeño niño adentro nuestro, que algunos dejan salir más que otros. Desesperado por vivir, por jugar, por sentir. Tal vez no fuera el hecho de los regalos el que nos fascinaba, sino la magia de verlos aparecer ahí. Una vez que la magia se desvanece por la realidad, lo que nos queda es el recuerdo atado a los regalos.
Yo por mi parte, empecé a pensar que estos regalos son sólo una decoración de la gente que los compra, los empaqueta y los entrega sin esperar nada a cambio. Empecé a creer que el verdadero regalo de la navidad era estar con estas personas, que estuvieron conmigo mucho tiempo, algunas desde que nací. La gente que me conoce, que aguanta mis defectos y me impulsa a salir adelante. ¿Y por qué lo hacen? ¿Para librarse de mi? ¿Para no tener que aguantarme? No. Es porque somos una familia, que se quiere incondicionalmente, aunque no lo diga nadie, porque hay veces en que sobran las palabran. Y esto no es algo que se pueda ver con los ojos que solemos usar. "No se ve sino con el corazón. Lo escencial es invisible a los ojos", decía el zorro del Principito.
Para mi, el verdadero regalo de la navidad es estar con esta gente, que sé que me quiere y que sé que saben que yo los quiero, y en base a ello, dejar nuestra marca de alegría dando una pincelada amarilla en el cielo, soltando esa luz de nuestro interior en una explosión verde.
Como párrafo final sólo quería agregar que "feliz navidad" y" feliz año nuevo" me parecen frases bastante gastadas, y la verdad prefiero decirlo de esta otra manera. Me hace sentir que no estoy repitiendo una frase que parece ser más de cortesía y tradición que de realmente desear, y seguramente a varios les va a gustar más así... A mi me gusta, jeje.
PD: Obviamente, si me los cruzo por msn o en la calle, van a ser las únicas frases que me van a salir :P.
Para algunos, la navidad quizás sólo sea un día más del mes de diciembre, en el que la gente no trabaja y se queda en su casa viendo películas del tema, o sale con amigos o familiares por ahí. Para otros, quizás sea un día en el que suelen aparecer regalos cerca del árbol, un día para repartir alegría al final del año -sombrío para algunos-. Tal vez sólo indica un pre-año nuevo, que en una semana terminaremos de escribir un ocho al final de la fecha y empezaremos a escribir un nueve, que ambos días comparten la misma tradición de pintar el cielo.
Más allá de la magia que representaba de niños esperar este día, rogando que Papá Noel apareciese y te entregara el regalo en persona. La magia de ir a ver el cielo lleno de colores, volver y hallar el árbol con regalos. Está también la magia de pintar el firmamento, de decorarlo con sonidos y luces que se extinguen y que requieren una renovación. El arte de lanzar una pincelada de amarillo, para luego verla estallando en un verde visible en varios lugares de la ciudad que se expande y se borra.
Creo que todos tenemos un pequeño niño adentro nuestro, que algunos dejan salir más que otros. Desesperado por vivir, por jugar, por sentir. Tal vez no fuera el hecho de los regalos el que nos fascinaba, sino la magia de verlos aparecer ahí. Una vez que la magia se desvanece por la realidad, lo que nos queda es el recuerdo atado a los regalos.
Yo por mi parte, empecé a pensar que estos regalos son sólo una decoración de la gente que los compra, los empaqueta y los entrega sin esperar nada a cambio. Empecé a creer que el verdadero regalo de la navidad era estar con estas personas, que estuvieron conmigo mucho tiempo, algunas desde que nací. La gente que me conoce, que aguanta mis defectos y me impulsa a salir adelante. ¿Y por qué lo hacen? ¿Para librarse de mi? ¿Para no tener que aguantarme? No. Es porque somos una familia, que se quiere incondicionalmente, aunque no lo diga nadie, porque hay veces en que sobran las palabran. Y esto no es algo que se pueda ver con los ojos que solemos usar. "No se ve sino con el corazón. Lo escencial es invisible a los ojos", decía el zorro del Principito.
Para mi, el verdadero regalo de la navidad es estar con esta gente, que sé que me quiere y que sé que saben que yo los quiero, y en base a ello, dejar nuestra marca de alegría dando una pincelada amarilla en el cielo, soltando esa luz de nuestro interior en una explosión verde.
Como párrafo final sólo quería agregar que "feliz navidad" y" feliz año nuevo" me parecen frases bastante gastadas, y la verdad prefiero decirlo de esta otra manera. Me hace sentir que no estoy repitiendo una frase que parece ser más de cortesía y tradición que de realmente desear, y seguramente a varios les va a gustar más así... A mi me gusta, jeje.
PD: Obviamente, si me los cruzo por msn o en la calle, van a ser las únicas frases que me van a salir :P.
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